06 August 2020

Ventajas Y Riesgos De La Energía Nuclear


Playa de la Almadraba con la central nuclear de Valdellós al fondo. Fuente: El País.

Ventajas de la energía nuclear

En el mundo actual se ha disparado el consumo de electricidad: la iluminación de espacios públicos y privados, el uso de electrodomésticos y aires acondicionados, el funcionamiento de maquinaria, etc. En dicho contexto, determinados sectores científicos y políticos defienden la energía nuclear como la mejor opción energética a la hora de producir esa electricidad en un mundo como el actual.

- No emite gases de efecto invernadero, por lo que se trataría de una alternativa energética al uso de combustibles fósiles (petróleo o carbón), culpables de la mayoría de las emisiones de dichos gases (dióxido de carbono, óxido nitroso) que producen el actual cambio del clima de la tierra. En este sentido, el uso sistemático de la energía nuclear puede colaborar activamente en la reducción del calentamiento global. Como prueba de ello, está el hecho de que tras el accidente ocurrido en el 2011 en la central nuclear japonesa de Fukhusima, algunos países han apostado por ir progresivamente cerrando sus centrales nucleares, y ante la volatilidad de las energías alternativas, han vuelto a desarrollar las centrales térmicas de carbón. Así, y desde 2013, Alemania produce cerca de la mitad de su energía en centrales térmicas de carbón. Aún así, hay que dejar claro que la mayoría de las actuales emisiones de Co2 proceden de los motores de los vehículos de transportes, por lo que el impacto de las emisiones de las centrales térmicas en el calentamiento climático es limitado.
Central térmica alemana de carbón de Grevenbroich-Neurath. Tras el accidente de Fukishima, Alemania ha ido
 sustituyendo la energía nuclear por la del carbón, volviendo a los combustibles fósiles. Fuente: www.ine.es
- Se trata de una fuente energética agotable, básicamente dependiente de un mineral como el uranio, que es escaso y del que quedan reservas actualmente para unos 80 años, pero resulta atractivo porque con poco combustible se consigue mucha energía, lo que implica un claro ahorro y reducción de costes en lo que respecta a la extracción, transporte y uso de la materia prima. Dicho ahorro abarata la producción de energía, aunque ésta se vuelve a encarecer por las fuertes inversiones que exigen las centrales nucleares., cuya vida útil es limitada, tres o cuatro décadas, después hay que desmantelarlas. Eso exige la construcción posterior de nuevos reactores operativos. A pesar de todo, la energía eléctrica nuclear sigue resultando bastante barata.

- Frente a la otra gran alternativa energética, la de las energías renovables, resulta igualmente atractiva porque es independiente de las condiciones naturales (caudal de agua disponible en los ríos, horas de sol o intensidad del viento, por ejemplo). En este sentido, una central nuclear produce energía de forma continua y constante, prácticamente durante todo el día y a lo largo de todo el año, sin altibajos, lo que permite planificar la producción energética y conseguir precios estables y previsibles.
Planta solar de la compañía Sunedison en el norte de Chile. Fuente: Taringa.

- Todos estos aspectos convierten la energía nuclear en la más barata. Según las cifras de la OCDE, en Europa la energía atómica representa unos 60 dólares de media por megavatio, frente a los 80 del carbón, los 90 del gas o los 120 de la eólica terrestre. En otros continentes esos costes son diferentes, todavía incluso más baratos, pero en todos ellos la energía nuclear resulta la menos costosa.

Todo ello hace que sea una energía especialmente atractiva para países que carecen de grandes reservas de petróleo, y que consiguen así reducir la dependencia energética del exterior, es decir, que ganan autonomía energética al producir una parte importante de la energía que consumen gracias a sus centrales nucleares, sin necesidad de importarla o traerla de fuera. Este es el caso de países como Japón (25% de la energía producida es de origen nuclear), Corea (30%), Finlandia (30%), España (20%), Gran Bretaña (17%).y sobre todo Francia (77%).
Esto la hace especialmente atractiva también para países emergentes, consumidores crecientes de energía como China, Brasil o India. Por ella también han apostado grandes productores de combustibles fósiles, que no se han querido quedar atrás en el acceso a la energía nuclear por motivos estratégicos, es el caso de EE.UU., Canadá o Rusia.
Central nuclear china de Quinshan, en la provincia de Zheijang. Fuente: elperiodicodelaenergía.com

La central nuclear de Gravelines, situada en la zona de Dunkerque, es la mayor de Francia y una de las mayores del mundo. Cuenta con seis reactores nucleares. Fuente: Wikimedia.



Riesgos de la energía nuclear

A pesar de sus ventajas, el movimiento ecologista y una parte importante de la opinión pública y la comunidad científica son abiertos enemigos de este tipo energía. Es evidente que los desastres nucleares son poco frecuentes y en general las medidas de seguridad y mantenimiento suelen ser importantes. Sin embargo, los riesgos que suponen los accidentes nucleares, con el consiguiente escape de radiactividad, son demasiado elevados por tres razones fundamentales:

- La radiactividad es muy volátil y puede extenderse con facilidad a través de los vientos a lo largo de cientos de kilómetros y afectar un área muy extensa. De esta forma, zonas muy lejanas pueden verse seriamente afectadas por la radiactividad, mientras otras relativamente cercanas apenas se ven contaminadas. En ocasiones la contaminación resulta muy aleatoria y el grado de contaminación varía sin aparente lógica, debido a las condiciones del viento, la temperatura o los materiales de la zona: así en una misma área de varios km2 se pueden tener distintos niveles de radiacción. Esto ocurrió durante el accidente de la central soviética de Chernobyl en abril de 1986, la explosión de su reactor número 4 provocó la emisión masiva de radiactividad a la atmósfera, pero mientras se registraban altos niveles de radiación a miles de kilómetros, en Escandinavia o los Alpes centroeuropeos, algunas regiones de la misma Ucrania apenas se vieron afectadas.

Las zonas más afectadas por la radiación se encontraban en el norte de Ucrania y el sureste de Bielorrusia.
Fuente: ratical.org

Extensión  de la radiactividad tras el accidente de Chernobyl. Algunas de las zonas más afectadas se encontraban en lugares tan alejados como Escandinavia o Austria. Fuente: tekknorg.files.wordpress.com

- La contaminación puede prolongarse durante muchísimo tiempo, incluso siglos. Algunos isótopos radiactivos tienen poca vigencia temporal, pero otros como el cesio 137 se mantienen durante décadas,  y algunoscomo el plutonio incluso durante miles de años.

- La radiactividad contamina todo el ecosistema en las zonas más afectadas. El aire se ve contaminado y después las precipitaciones pueden arrastrar hasta el suelo las partículas contaminadas, se contaminan así bosques, prados y zonas agrícolas, se contaminan las aguas de ríos y lagos, e incluso las aguas subterráneas. Por eso, tras un accidente nuclear las personas y animales directamente afectados por la radiación pueden morir o sufrir gravísimas dolencias y enfermedades de inmediato, pero tales efectos pueden extenderse en el tiempo a los que no han sufrido las consecuencias directas de la contaminación, a través del consumo de agua contaminada o de alimentos como la leche o la carne de animales que se han visto afectados o que se han alimentado en el área afectada. Se multiplican así, los casos de cáncer o tumores malignos entre la población o las malformaciones entre los recién nacidos. Un ejemplo trágico de tal realidad lo encontramos en las zonas de Ucrania y Bielorrusia más afectadas por el desastre de la central soviética de Chernobyl.

Esta metáfora visual representa a la perfección la contaminación radiactiva producida tras un accidente nuclear.
Fragmento del cartel publicitario de la película "Chernobyl diaries".

- El otro gran problema generado por la energía nuclear es el almacenamiento y tratamiento de los materiales radiactivos y los residuos radiactivos generados por las centrales nucleares. Los residuos de "alta actividad", considerados los más peligrosos, proceden de combustible nuclear gastado que se extrae del reactor y se almacenan durante años en piscinas de agua, confeccionadas con hormigón y acero inoxidable y situados en la misma central nuclear. Su final estará bajo tierra, almacenados durante centenares de años en bidones blindados confeccionados con materiales especiales anticorrosión. Los residuos de media y baja radiactividad (estos últimos ropas o herramientas usadas en determinadas labores) se concentran en bidones de acero que después se depositan en almacenes nucleares (en el caso de España en el almacén de El cabril en Córdoba, gestionado por ENRESA, entidad pública que se encarga de la gestión de los residuos nucleares de las centrales españolas). El proyecto de crear un almacén para los residuos de alta actividad en el pueblo conquense de Villar de Cañas, hoy está paralizado, por la hostilidad del gobierno regional de Castilla-La Mancha y el rechazo popular.
Todos conocemos los escapes radiactivos en las centrales nucleares pero también ha habido accidentes en las instalaciones de almacenamiento nuclear. Ese fue el caso en 1973 de las instalaciones de Hanford Site, en Estados Unidos, donde más de 400.000 litros de residuos líquidos radiactivos se escaparon de un tanque de almacenamiento, produciendo la contaminación de una amplia zona a su alrededor. Sin embargo, los mayores problemas surgieron en las instalaciones de almacenamiento de material radiactivo de la antigua URSS, que dejaban mucho que desear en materia de seguridad y que se preocupaban muy poco por el medio ambiente. El accidente de Kyshtym fue el más terrible, en 1957, en plena Guerra fría. Un fallo en los precarios sistemas de enfriamiento, provocó una explosión en un contenedor que albergaba los deshechos altamente radiactivos de la central nuclear de MAYAK. Se produjo entonces un escape de radiacción, que contaminó una extensa zona, provocando la evacuación de miles de personas y la muerte de un número indeterminado de ellas.

Centro de almacenamiento nuclear de El Cabril (Córdoba). Interior de la estructura para residuos de muy baja actividad. Fuente:www.enresa.es






Todos estos peligros han generado un rechazo masivo a la energía nuclear, sobre todo en los países más desarrollados de Europa occidental. Esto se evidencia, por un lado, en las dificultades que los países tienen para encontrar un lugar donde ubicar los llamados "cementerios nucleares" (es el caso del Almacén Centralizado de Residuos Nucleares de Alta Actividad de Villar de cañas en Cuenca); por otro lado, en la presión de la opinión publica para que no se alargue la vida útil de las centrales. Al respecto, la opinión pública española se haya inmersa en un debate sobre la necesidad o no de prolongar la actividad de la central nuclear de Garoña. Ésta fue inaugurada en 1971 y se cerró en diciembre de 2012, tras haber sobrepasado los 40 años de vida útil de las centrales españolas. Para conocer mejor dicha problemática podemos consultar otra entrada de este blog; La energía nuclear en España y en el mundo.
Algunos países, donde la opinión pública es más hostil a la energía nuclear, han terminado por iniciar un movimiento de cierre paulatino de las centrales y reactores nucleares existentes y se han comprometido a no abrir ningún otro reactor. A esta política se acogió primero Suecia, y más tarde también Italia, Bélgica, Alemania y Nueva Zelanda. En la actualidad, países como Polonia, Austria, Holanda o España se han comprometido también a no construir nuevos reactores y a no sustituir las centrales que se vayan cerrado por envejecimiento.

Manifestación por el cierre definitivo de la central nuclear de Garoña. Fuente:público.es

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